viernes, 30 de mayo de 2008

Basta para mí!

Las consultoras mujeres siempre estamos por dejar de viajar. Cada vez que nos juntamos a charlar alguna siempre desliza la frase, este es mi último año, o mi último proyecto...
Todos los 31 de diciembre, cuando enumeramos los deseos del nuevo año, bajito y muy para adentro nos decimos...este año es el último de viajar...
Y la razón por la que todas estamos por abandonar lo que más nos gusta, es obvia y tiene que ver con el corazón. Mientras que lo más común es que la mujer abandone todo lo que tenía y se vaya a seguir al marido por el mundo, el hombre eso de dejar todo por una mujer no se lo plantea ni en chiste.
Cualquier macho que osara abandonar un trabajo para seguir a su enamorada sería inmediatamente catalogado como "El vividor"o "El Matías Alé". Al tiempo se sentiría deprimido por no ser quien lleva el pan a la mesa, y probablemente disminuido en su masculinidad (con todas las consecuencias que imaginamos)
Todas las consultoras mujeres fantaseamos con tener el combo imposible, trabajo y familia. Viaje y marido. Éxito profesional y personal. Queremos todo, los lentes D&G y la foto de embarazadas con él abrazándonos.
Y entonces es cuando vemos que los tiempos modernos al final no son tan modernos, que la cosa se pone complicada al querer tenerlo todo, y es ahí cuando la profesión se vuelve tan dura y hay decisiones que tomar.
Querríamos dejar de viajar pero viajar se nos metió en los huesos...
La vida de hoteles nos tiene cansadas pero que no cambiamos por nada esos desayunos ...
No nos subiríamos mas a un avión pero justo este país no lo conocemos...
Y entonces quedamos en el limbo...
Somos cada día mejores en la profesión y cada día peores amas de casa. Adoramos cenar cada noche en un restó distinto pero morimos de amor si alguien nos sorprende con la cena. Hablamos todo el día de lo bien que la pasamos de viaje, pero queremos hacer valijas para dos, y recorrer el mundo de la mano. Prometemos que vamos a dejar de viajar y repetimos que queremos volver a vivir en casa algún día, pero no es fácil volver a casa, cuando no se sabe bien donde queda casa.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Empiezo el lunes!

Si de hablar de situaciones repetitivas se trata, el consultor macho cada vez que llega a un proyecto después de saludar anuncia con bombos y platillos que está a dieta.
Es ley que "Todos los consultores macho estarán a dieta cuando lleguen a un proyecto, todos la abandonarán en breve por culpa de todo lo rico que hay para comer cuando se vive del perdiem y todos indefectilemente volveran a casa con algunos kilitos de más".
La pose dieta dura por lo general un día o dos, durante los cuales el consultor macho se vuelve un ser insufrible que se jacta de su voluntad descomunal para evitar las calorías y pedirá ensaladita en el almuerzo mientras el resto de nosotros morfa culposamente un Big Mac de novela. Inevitablemente al tercer día alguna razón de fuerza mayor le hará abandonar la dieta. Seguramente le programaron una reunión a la hora de la comida y ya para cuando salió el apetito descomunal lo obligó a comerse media docena de empanadas, o probablemente los malditos de los otros consultores macho justo querian salir a comer pizza con cerveza y no se podía decir que no. El proyecto! El proyecto siempre es el culpable de toda la adiposidad del consultor, la vida sedentaria es el malo más malo de nuestra película.
Cuando el consultor macho finalmente se da por vencido y acepta su realidad, el proyecto se convierte en el famoso programa de los gordos pero a la inversa.
Todas las conversaciones a partir de de ese momento giran en torno a la comida, pero las recetas no son precisamente las de Cormillot, sino que por lo general el tema se va para el lado de un jamoncito que probaron por ahí, el vinito de no se donde, las aceitunitas con anchoas tan ricas, esa cervecita helada de ayer, muero por un asado! esta noche ASADO! Listo!
Algunas veces el consultor macho no solo llega al proyecto con ganas de hacer dieta, sino también con el deseo de "ir al gym". Algunos pocos van al gimnasio la primer semana, pero la gran mayoría pretende adelgazar a fuerza de repetir la siguiente frase: Debería al gym che, me tengo que poner las pilas. Hoy prometo que salgo temprano y voy.
Y obvio que consultor macho jamas sale temprano porque en todos los proyectos todo es urgente y tenía que estar terminado antes de ayer.
Y así el consultor macho vuelve a casa siempre más gordo y con la firme determinación de empezar la dieta apenas pise Buenos Aires, pero claro, el con todo lo rico que hay para comer en casa, mejor dejar la dieta para el próximo proyecto.

lunes, 5 de mayo de 2008

Hablando de bueyes perdidos y de este blog con G. concluimos que:

El hombre consultor es siempre comparado con un "mercenario"
La mujer consultor es siempre comparada con una "p..."

Que injusto es todo!