viernes, 10 de octubre de 2008

Jubilarnos a los 30

Todas las profesiones tienen una parte odiosa. Un tachero probablemente esquive laburar de noche o ir al centro en hora pico. El basurero tiene que correr por la calle levantando bolsas de basura y bancarse los besos de las viejas en Navidad para agarrar una Sidra Real. El contador pasa los dias de cierre toda la noche en la oficina armando los reportes y balanceando cuentas como se pueda.

Los consultores de sistemas del tercermundo tenemos que viajar para poder hacer carrera, plata y salvar a nuestros jefes de sus pesimas estrategias financieras.

Al principio viajar nos parece increible, nos entusiasmamos, dejamos toda nuestra vida personal de lado y nos vamos con una mochila con la notebook y unas cuantas palmadas en la espalda a la loma del kinoto a hacer algo que por lo general no tenemos ni idea de que se trata. Y es cierto que es fascinante, y que el consultor se vuelve el ombligo del mundo...pero no este post no es para hablar de los viajes, sino del dia que decimos, "No Viajo Mas".

El dia negro del consultor es el dia que dice me planto. Es el dia que el chofer se cansó de manejar, es el dia que el dentista no quiere arreglar mas caries, el es dia que el panadero se cansó de amasar.

Cuando un consultor decide que quiere tener vida personal, rutinas y estaciones del anio como el resto de sus conocidos entra indefectiblemnete en la lista negra de la organizacion.

Ese dia es el dia en el que se le blanquea el historial y se hace borron y cuenta nueva. Todos los logros de viajes desaparecen, se deja de ser el favorito del jefe, y guay si te invitan a ir a comer con el grupo selecto de lideres. El consultor que deja de viajar es un traidor que no está alineado con la estrategia de la compañia.

Y no hay recetas sobre que hacer, porque despues de 5 anios de no tener vida personal y con 500mil millas de Lan que nunca pudiste usar, el consultor siente que quiere una oportunidad en el más acá, pero no la hay. El modelo cortoplacista de poner de viaje a la gente no dura más que lo que dura disfrutar la soledad, las comidas caras y los hoteles.

Yo creo que los consultores deberian tener una jubilacion avanzada a los 30. Si no nos quieren en la oficina, para que prolongar la agonia?





sábado, 23 de agosto de 2008

Consultor Internacional, inubicable en el mercado.

Fui a una entrevista en la que pedían "Un super consultor para una mega empresa internacional, la oferta del año"
La silla donde me senté hacia ruido y si me apoyaba en el respaldo me caía así que me quedé quietita, inclinada para adelante cosa de no caerme.
Ayuda al lenguaje corporal, pensé, inclinación hacía adelante, actitud positiva.
La que me entrevistó venía de traje, yo no, porque como me quería poner mis botas nuevas y no combinaban con traje me fui de jean.
No nos caímos bien me parece, ella tenía pelo lacio y ya se sabe que pelo lacio con rulos...mm..
Me preguntó la edad, tiré un chiste para relajar y confesé. No le gustó la respuesta, seguro que pensó, que parezco más, o menos, no se bien. Entonces miró mi curriculum y disparó la primer pregunta: (bah, no era tan pregunta):
Tu curriculum me confunde un poco porque no veo bien los nombres de las empresas en las que trabajaste, y tampoco entiendo porque pusiste los nombres de varios países, a que te referís cuando decís que tenes experiencia internacional?
Yo respondí, sentadita en el borde de la silla e inclinada para adelante:
Porque yo viajo, esos son clientes y el trabajo lo hice "in situ"
Me fue re mal en la entrevista y creo que responder en latin no me ayudó. Bah, capaz fue porque no me puse un trajecito no?

jueves, 26 de junio de 2008

Encarpados

Como en la Argentina están muy de moda las carpas en la plaza yo creo que los consultores no podemos dejar de tener una.
La cosa sería más o menos así:

Primero la consultora, después de mucho estudiar la inversión enviaría a algún consultor de confianza a la plaza en cuestión. Este buen consultor tendría la misión especial (y secreta) de recorrer la plaza y visitar a los clientes. Si todo sale bien el consultor sería nombrado "Country Manager" de la plaza (CM) y pasaría a ser el amigo de todos.
Una vez en la plaza la vida no sería fácil, se tendría que ocupar de armar la carpa, conseguir baños, hacerse amigo de los vecinos, y por supuesto, estudiar a los clientes. Todo serían quejas al principio, que faltan cables, que no hay internet, en esta carpa hace frío, que este baño es muy sucio.. yo acá no puedo.
Si el negocio va bien, el CM pedirá a la consultora que le mande más consultores porque la carpa va "viento en popa". Champagne, mails, felicitaciones, amigos por doquier, se terminó la vida tranquila en la carpa, el CM de ahora en más se la pasará hablando por teléfono todo el día.
Son todos problemas, se le escucharía decir cada tanto. A mayor número de consultores en la carpa, más problemas. Los dramas serían los de siempre, que fulanito está acomodado y tiene la mejor bolsa de dormir, el que no quiere dormir, el que quiere dormir con otro, el que no quiere dormir con otro. La carpa todos los sábados a la noche sería un desierto. La carpa el domingo a la mañana olería a resaca espantosa.
Al poco tiempo de estar en la carpa los consultores ya estarían dividos en grupos y hablando mal de todos los otros consultores, y de las carpas y de las plazas y por supuesto, hablando muy mal del inútil del CM.
Algún consultor seguramente habría renunciado sin dar explicaciones. Algún otro consultor ya habría mandado emails a todos los jefes para presentar los reclamos de la carpa. A ninguno le alacanzaría el perdiem, ni le parecería justo compartir el baño. Varios consultores estarían tramando abrir una cooperativa en la carpa de al lado, y viendo como robarse el negocio. Los de siempre estarían padeciendo problemas intestinales derivados de la ingesta de arroz robado de la carpa de piqueteros. E infaltablemente un consultor estaría llamando todo el día a la madre para que se quede tranquila que en la carpa está todo bien, que lo que se ve en la tele son todas mentiras.
La peor parte para el CM, aparte de tener que bancarse las llamadas a toda hora, serían las visitas de los jefes que vengan a celebrar y morder un poco de fama del reluciente negocio. Habría que limpiar, ver que comer y esconder los trapos sucios. Cuando la carpa explote por la demanda de los clientes, y sea necesario expandirla los jefes enviarán un hombre de confianza a la carpa y el consultor que dio todo por la carpa será disimuladamente desplazado en su labor sin mayores explicaciones.
Y así de la boca para afuera la carpa será un éxito total, la promesa dorada el lugar adonde todos quieren ir...pero vivir adentro de ella sería el mismo infierno de siempre.

miércoles, 18 de junio de 2008

Tranquilamente podría ser la vida de un consultor...

... Hay miles de costumbres, cábalas, ritos y mitos. Para sobrevivir en esta carrera hay que ser mago. No nos pagan tanta plata como la gente se imagina, pero si nos adornan con beneficios: Hoteles, nos pagan la lavanderia, el telefono, vuelos gratis y viaticos en algunos casos importantes.
El problema es que uno no puede alimentar a sus hijos y pagar las expensas con esos beneficios, por eso casi siempre es un trabajo para solteros, o para una pareja en la cual los dos trabajen en lo mismo, sino es muy complicado, porque no alcanza el tiempo, y porque es muy dificil entender en qué mundo de locura vive el otro. El desarraigo, el contraste de niveles de vida.... hoteles, aeropuertos internacionales, perfumes, cremas, caviar, langosta, champagne y llegar a casa a una vida normal en donde hay que ir al supermercado y comer milanesas con pure. Es fuerte. Me acuerdo de por ejemplo llegamos a Miami y alquilamos un Honda impecable con apenas millas de uso, y despues tener que volver, por lo menos yo, a mi 17 celeste. Hay tener muchisíma cordura para mantener el equilibrio entre esos abruptos cambios....

El relato podría haber sido escrito por cualquier Consultor, sin embargo es de un Comisario de Abordo.

Relato del libro"Gracias por volar conmigo", autor: Fernando Peña - Argentino Contemporaneo

viernes, 30 de mayo de 2008

Basta para mí!

Las consultoras mujeres siempre estamos por dejar de viajar. Cada vez que nos juntamos a charlar alguna siempre desliza la frase, este es mi último año, o mi último proyecto...
Todos los 31 de diciembre, cuando enumeramos los deseos del nuevo año, bajito y muy para adentro nos decimos...este año es el último de viajar...
Y la razón por la que todas estamos por abandonar lo que más nos gusta, es obvia y tiene que ver con el corazón. Mientras que lo más común es que la mujer abandone todo lo que tenía y se vaya a seguir al marido por el mundo, el hombre eso de dejar todo por una mujer no se lo plantea ni en chiste.
Cualquier macho que osara abandonar un trabajo para seguir a su enamorada sería inmediatamente catalogado como "El vividor"o "El Matías Alé". Al tiempo se sentiría deprimido por no ser quien lleva el pan a la mesa, y probablemente disminuido en su masculinidad (con todas las consecuencias que imaginamos)
Todas las consultoras mujeres fantaseamos con tener el combo imposible, trabajo y familia. Viaje y marido. Éxito profesional y personal. Queremos todo, los lentes D&G y la foto de embarazadas con él abrazándonos.
Y entonces es cuando vemos que los tiempos modernos al final no son tan modernos, que la cosa se pone complicada al querer tenerlo todo, y es ahí cuando la profesión se vuelve tan dura y hay decisiones que tomar.
Querríamos dejar de viajar pero viajar se nos metió en los huesos...
La vida de hoteles nos tiene cansadas pero que no cambiamos por nada esos desayunos ...
No nos subiríamos mas a un avión pero justo este país no lo conocemos...
Y entonces quedamos en el limbo...
Somos cada día mejores en la profesión y cada día peores amas de casa. Adoramos cenar cada noche en un restó distinto pero morimos de amor si alguien nos sorprende con la cena. Hablamos todo el día de lo bien que la pasamos de viaje, pero queremos hacer valijas para dos, y recorrer el mundo de la mano. Prometemos que vamos a dejar de viajar y repetimos que queremos volver a vivir en casa algún día, pero no es fácil volver a casa, cuando no se sabe bien donde queda casa.