jueves, 26 de junio de 2008

Encarpados

Como en la Argentina están muy de moda las carpas en la plaza yo creo que los consultores no podemos dejar de tener una.
La cosa sería más o menos así:

Primero la consultora, después de mucho estudiar la inversión enviaría a algún consultor de confianza a la plaza en cuestión. Este buen consultor tendría la misión especial (y secreta) de recorrer la plaza y visitar a los clientes. Si todo sale bien el consultor sería nombrado "Country Manager" de la plaza (CM) y pasaría a ser el amigo de todos.
Una vez en la plaza la vida no sería fácil, se tendría que ocupar de armar la carpa, conseguir baños, hacerse amigo de los vecinos, y por supuesto, estudiar a los clientes. Todo serían quejas al principio, que faltan cables, que no hay internet, en esta carpa hace frío, que este baño es muy sucio.. yo acá no puedo.
Si el negocio va bien, el CM pedirá a la consultora que le mande más consultores porque la carpa va "viento en popa". Champagne, mails, felicitaciones, amigos por doquier, se terminó la vida tranquila en la carpa, el CM de ahora en más se la pasará hablando por teléfono todo el día.
Son todos problemas, se le escucharía decir cada tanto. A mayor número de consultores en la carpa, más problemas. Los dramas serían los de siempre, que fulanito está acomodado y tiene la mejor bolsa de dormir, el que no quiere dormir, el que quiere dormir con otro, el que no quiere dormir con otro. La carpa todos los sábados a la noche sería un desierto. La carpa el domingo a la mañana olería a resaca espantosa.
Al poco tiempo de estar en la carpa los consultores ya estarían dividos en grupos y hablando mal de todos los otros consultores, y de las carpas y de las plazas y por supuesto, hablando muy mal del inútil del CM.
Algún consultor seguramente habría renunciado sin dar explicaciones. Algún otro consultor ya habría mandado emails a todos los jefes para presentar los reclamos de la carpa. A ninguno le alacanzaría el perdiem, ni le parecería justo compartir el baño. Varios consultores estarían tramando abrir una cooperativa en la carpa de al lado, y viendo como robarse el negocio. Los de siempre estarían padeciendo problemas intestinales derivados de la ingesta de arroz robado de la carpa de piqueteros. E infaltablemente un consultor estaría llamando todo el día a la madre para que se quede tranquila que en la carpa está todo bien, que lo que se ve en la tele son todas mentiras.
La peor parte para el CM, aparte de tener que bancarse las llamadas a toda hora, serían las visitas de los jefes que vengan a celebrar y morder un poco de fama del reluciente negocio. Habría que limpiar, ver que comer y esconder los trapos sucios. Cuando la carpa explote por la demanda de los clientes, y sea necesario expandirla los jefes enviarán un hombre de confianza a la carpa y el consultor que dio todo por la carpa será disimuladamente desplazado en su labor sin mayores explicaciones.
Y así de la boca para afuera la carpa será un éxito total, la promesa dorada el lugar adonde todos quieren ir...pero vivir adentro de ella sería el mismo infierno de siempre.

miércoles, 18 de junio de 2008

Tranquilamente podría ser la vida de un consultor...

... Hay miles de costumbres, cábalas, ritos y mitos. Para sobrevivir en esta carrera hay que ser mago. No nos pagan tanta plata como la gente se imagina, pero si nos adornan con beneficios: Hoteles, nos pagan la lavanderia, el telefono, vuelos gratis y viaticos en algunos casos importantes.
El problema es que uno no puede alimentar a sus hijos y pagar las expensas con esos beneficios, por eso casi siempre es un trabajo para solteros, o para una pareja en la cual los dos trabajen en lo mismo, sino es muy complicado, porque no alcanza el tiempo, y porque es muy dificil entender en qué mundo de locura vive el otro. El desarraigo, el contraste de niveles de vida.... hoteles, aeropuertos internacionales, perfumes, cremas, caviar, langosta, champagne y llegar a casa a una vida normal en donde hay que ir al supermercado y comer milanesas con pure. Es fuerte. Me acuerdo de por ejemplo llegamos a Miami y alquilamos un Honda impecable con apenas millas de uso, y despues tener que volver, por lo menos yo, a mi 17 celeste. Hay tener muchisíma cordura para mantener el equilibrio entre esos abruptos cambios....

El relato podría haber sido escrito por cualquier Consultor, sin embargo es de un Comisario de Abordo.

Relato del libro"Gracias por volar conmigo", autor: Fernando Peña - Argentino Contemporaneo