Si tengo que elegir una palabra que describiera univocamente a los consultores diría esa palabra es "Queja".
Todos los consultores nos quejamos de algo reiteradamente.
Cada vez que almorzamos despotricamos en contra del sueldo, del idiota del Project Manager que tenemos, hablamos con nostalgia de las millas que nos prometieron por viajar, lloramos de los clientes espatosos que nos tocaron, hablamos mal de las aerolineas y de sus azafatas odiosas, exageramos hasta la locura el padecimiento que fue la comida en tal o cual país, teorizamos sobre los precios carisimos que encontramos, siempre tendriamos una forma de hacer funcionar mejor la oficina o la logística, cuereamos durante horas a nuestros jefes o ex jefes, colegas, padres, novios, maridos, amantes y siempre le hacemos un lugarcito a nuestro tema de lujo: La plata.
Nunca está todo dicho sobre la plata, y nunca jamás vamos a estar conformes porque acá el que no llora no mama. El problema es que nos quejamos tanto que ya se vuelve rutina, y no surte ningún efecto. Ya nos conocen, y se dice por ahí que si habilitaramos un libro de quejas podríamos sacar varias ediciones.
Por supuesto que así como la queja siempre se mantiene dentro de la misma temática, la conclusión es siempre la misma. Si no se cumple lo que pido renuncio y listo.
Que cocoritos y valientes parecemos ante el mundo! Viajamos, exigimos lo que nos corresponde y sinó nos vamos sin dudarlo, renuncia inmediata.
Lamentablemente, para cuando hay que gritar "Me planto" todos se pasan del 7 y 1/2 ...porque pensandolo bien, más vale malo conocido...
1 comentario:
Conocia un consultor que se la pasaba quejandose por el hotel donde lo mandaban...
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